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Alice & Andrew, una pareja australiana de Nueva York


Alice y Andrew una pareja que por 13 años han ido de la mano y viajando por todo el mundo. Para ellos, comer puede ser divertido pero cuando están rodeados de amigos, familiares y un buen lugar puede ser algo indescriptible. Si pudieran vivir en cualquier parte del mundo sería París, donde tuvieron su primera vacación en el 2007 y se ha vuelto su lugar secreto y único. Cada vez que regresan a esta ciudad se vuelven a enamorar una y otra vez.


Todos los compromisos son excepcionales y esta no fue la excepción. Tuvieron una cena en el restaurante Le CouCou y antes de que la entrada llegará Andrew se puso de rodillas para entregarle el anillo que cambiaría para siempre sus vidas. Poco después de la cena subieron a la terraza del restaurante para encontrarse con otra sorpresa. Alice encontró a todos sus amigos, su hermana y su cuñado quienes viajaron desde Sydney, Australia para celebrar la increíble noticia toda la noche con sus más cercanos.


Fue así como decidieron unir sus almas en ese país que vio nacer su amor y la manera en como tuve contacto con ellos. Desde la primera llamada supe que eran unas personas muy ocupadas, exitosas y con un sentido de diversión a la vida. Siendo australianos viviendo ya durante 5 años en Nueva York, han tenido una extrema pasión hacia la gran manzana. Tanto es su amor por la llamada “capital del mundo” que toda su decoración de la boda fue basada en el metro de Nueva York. Desde los colores, el mobiliario y el espacio te hacía viajar a las escenas de las grandes películas filmadas en esta ciudad.



Su boda fue hecha de increíble momentos y un pequeño inconveniente de clima, sin embargo Alice & Andrew fueron los más felices de saber que esto estaba hecho simplemente para ellos. Cada vez que tenía nuevas noticias para los novios sobre los diferentes montajes que nos enfrentaremos gracias al clima, Alice repetía una y otra vez “He hecho tantas cosas buenas en mi vida que tu tomas la mejor decisión en este día”.






Y así fue tuvimos una gran ceremonia bajo la lluvia para posteriormente pasar a una hora de cóctel dentro del salón del castillo adornado con diferentes salas lounge y cócteles para los invitados. El clima era mejor y mejor conforme la boda fue avanzando logrando tener su primer baile y cake cutting enfrente del castillo para terminar con un camino de sparkles.



El fotográfo Daniel fue un gran elemento para que esta boda resultará increíble con sus ideas de donde tomar fotografías, llevando a los novios al bosque y teniendo una increíble sesión de fotos. El clima no fue un impedimento para tener una increíble boda, teniendo a su amigo siendo el DJ y cada uno de los discursos los hizo llorar y reír hasta el último minuto de la fiesta.



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